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Incentivos vs. Valores ¿Cuál es más valioso para la organización?

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Si pudiésemos resumir la gestión en tres palabras indispensables, éstas serían “Zanahoria o garrote”. En nuestra época, cuando hacemos algo bien se nos premia y cuando sale mal, de alguna forma se nos castiga. Esto lo aprendemos desde la cuna, pasando por el colegio y la universidad y perfilándose como la base de cualquier contrato de trabajo en casi cualquier rincón del planeta.

¿Cuál es el efecto de los incentivos? Personalmente creo que la economía es la ciencia de la coordinación y justamente los incentivos mejoran la coordinación tanto entre las personas como entre unidades productivas.

No obstante, reducir el entendimiento y las decisiones empresariales a incentivos y produce una lectura equivocada de la realidad de la organización y, más bien, condiciona la construcción de una organización vulnerable, de aquel tipo en que son productivas pero no sostenibles.En este tipo de organizaciones, las personas comprenden la relación con la empresa como una “transacción”, la cual se termina si es que una de las partes incumple. Así no son pocas las organizaciones que cuando tienen problemas y se acaban los incentivos son inmediatamente abandonadas por sus talentos y son muchas aquellas que cuando se debilita un mecanismo de castigo, vuelve a imperar la desobediencia o la corrupción de funciones.

No obstante, para las personas no todo es premio y castigo. Se dice que entre el 30% – 50% de lo que produce una persona se atribuye a aspectos que van más allá de las funciones por las que se le paga y que no son regulables mediante premio o castigo. Tanto esta “capacidad extra” que tienen los colaboradores en ciertas organizaciones y que es muy valiosa en época de vacas flacas, como el desarrollo de un proyecto de pronóstico reservado, o como un excelente resultado de trabajo en equipo sin mucho parámetro técnico previo de por medio, son desarrollados por una convicción que va más allá de la mera transacción…Y detrás de esa convicción se encuentran los valores.

Sin ser tan concreto como un reglamento ni tan gaseoso como la “cultura”, los valores comparten con los incentivos la capacidad de coordinar el comportamiento entre todas las personas de una organización. Los valores permiten identificar patrones aceptados de comportamiento: Qué es bueno hacer, qué no es bueno hacer y qué aspectos no son negociables. Estar en línea con los valores o no estarlo va más allá de un premio o sanción, brinda un carácter más social, existencial, de pertenencia y de trascendencia que toda persona necesita en alguna medida.

Ambos enfoques son necesarios. Un gerente debe gestionar tanto los incentivos como la conexión que hacen sus colaboradores con la organización a través de los valores. Si tiene un impacto en la coordinación es porque tiene un impacto en la en la productividad.

Bueno, si quiere seguir perdiendo dinero u operando a altos niveles de riesgo o, más aún, preparando su empresa para el olvido, entonces siga creyendo que los valores son temas espirituales.

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