PUCP: Opus Libers

Tengo un tío que vive fuera de Perú…a pesar que siempre quiere su país tiene una opinión crítica de lo que es: desordenado muchas veces, injusto en lo valórico, donde la gente anda siempre tensa por la calle. Un día lo llevé a un sitio, quizás el único sitio en Lima que lo dejó sorprendido, donde vió gente tranquila, cercano a lo feliz y con esas condiciones emocionales que necesita alguien para crear obras grandes para el Futuro. Ese lugar era el campus de la Universidad Católica del Perú.

Quien les escribe, en mi caso particular, podría tener una fortuna millonaria en este momento, ser un “facho” práctico que dice que el Perú tiene un orden histórico, de criollos y cholos que nunca va a cambiar, que sólo Lima vale la pena; y con estos valores sería capaz de ir a misa siempre, a transmitirle los mismos valores a mis hijas. Gracias a DIOS, eso no ocurrió en mi caso, porque tuve la suerte de estudiar en la PUC. Si volviera a nacer escogería nuevamente estudiar ahí.

La Católica, es un concentrado de libertad, de pensamiento y de opinión, de izquierda, de derecha de dictadura y de democracia. En ella estudia gente realmente millonaria y gente que tenía que caminar desde la carretera central hasta Pando porque no tenían para la combi. Hasta cierto momento, el afán por la discusión y el debate no hacía distinguir las condiciones sociales. Valorábamos el aporte de todos: Independientemente de su religión o de su color, o de la cantidad de plata que tuviesen sus padres. En esa universidad siempre uno dice lo que piensa y es respetado y tolerado.

Con lo anterior no es casualidad que la PUC haya aportado mucho al país durante estos casi 100 años y con más influencia en los últimos 40. Miles de personas son influencia en los Derechos Humanos, en el Desarrollo empresarial, en la Integración social de nuestro país, en Cultivo de la Democracia, en las Artes y Literatura, en la Ingeniería. Personas que son Influyentes y que tienen sus propias ideas, independientemente de cuáles sean, que fueron incubadas en forma sana, “orgánica” y libre en las 44 cuadras del fundo Pando, curiosamente la misma superficie que tiene el Vaticano.

Hay muchas críticas que hacemos los exalumnos a la universidad, quizás la burocracia, las colas que habían, las grandes decisiones que no son tomadas por los intereses de diferentes profesores y académicos que a veces piensan más en si mismos que en el desarrollo de la Católica…Pero nada de eso se compara con la libertad que te da la Católica para crecer y madurar como persona, escuchar diferentes puntos de vista con respecto a lo que es tu país, viajar con tus compañeros a conocerlo y derrumbar mitos, hacer labores sociales porque las convicciones te empujan, marchar contra las cosas en las que no estás de acuerdo, sentirte responsable por aportar a tu país antes del beneficio propio (aunque no lo crean).

Es por ello que la mayor parte de exalumnos de la Católica rechazan cualquier forma de totalitarismo. Ni el de un gobierno Militar como el de Velasco o Morales Bermúdez, ni el de una línea de pensamiento como Sendero Luminoso, ni la corrupción del Gobierno de Fujimori. No hemos leído un manual de apoyo a la diversidad sino que hemos tenido la suerte de vivir 6 años de nuestra vida en dicho ambiente de diversidad y ver que las cosas funcionan. Es quizás el único lugar en Perú donde puedes vivir esta experiencia.

Hoy toca enfrentar un totalitarismo mayor, el religioso. Efectivamente hay una intención por controlar la universidad por parte del OPUS DEI. Mi formación como alumno de la Católica no me genera odio ni rechazo a este movimiento, simplemente puedo compartir y rechazar opiniones pero son tan personas como yo. No obstante, su libertad de acción tiene un límite cuando tocan la libertad de otras personas en beneficio propio a través del control de la Universidad Católica.

No hay país que llegue lejos sin tener instituciones librepensadoras, sólo pueden tener periodos “alucinógenos” de desarrollo… insostenibles. El OPUS DEI lo respeto; reconozco que hacen grandes obras sociales donde muchos no están….pero estoy en desacuerdo en que la imposición arbitraria de la religión sobre las personas sea el camino de los hombres libres de alma. Ser bueno y acercarse a Dios es un proceso reflexivo de desarrollo y pensamiento, no es seguir una receta impuesta por un grupo de personas.

Soy agnóstico pero creo que “alguien” va moviendo las piezas a lo largo del flujo de la historia. La Católica es producto de ello y es un muy buen producto humano. En este sentido creo que la Católica ya es un “Opus Dei”, una maravillosa “Obra de Dios” que se ha cultivado con los años, porque es un gran lugar donde se crean los “Opus Liber”, las Obras del Hombre Libre.

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